Como la impresora puede salvarte la vida

impresora salva la vida

Una vida sentado frente al ordenador

Según los últimos estudios, hacer media hora de ejercicio diario no te va a librar de un infarto. Más que en sudar durante media hora en un gimnasio, ahora nos dicen que la clave para una vida saludable pasa no tanto por machacarnos un breve lapso sino en disminuir el tiempo que estamos inactivos.

Durante los últimos 52 años he estado sentado unas 130.000 horas, esto es unos 15 años completos de mi vida-año más, año menos. Aunque una parte significativa de este tiempo lo pasé frente al televisor o en un pupitre, lo cierto es que la mayoría se lo debo a la oficina. Más concretamente, al ordenador y a su efecto hipnótico sobre mi. Y la silla puede tener efectos letales en mi salud.

Dolores de espalda en la oficina

No parece que estemos diseñados para este apasionado amor al asiento. La evolución forjó nuestro cuerpo para hacer largas caminatas en la primitiva sabana africana. Sólo de vez en cuando haríamos alguna parada bajo la sombra de una acacia. Refugiados de un ardiente sol, posiblemente el descanso lo haríamos más acostados que en un improvisado asiento.

Por una simple cuestión de mecánica, la estructura de nuestro cuerpo termina siendo forzada para cumplir con el empacho de silla de oficina. Las consecuencias son frecuentes dolores musculares. De hecho mi dieta diaria incluye una buena dosis de paracetamol e ibuprofeno para poder soportar mis lumbares. Pero aquí no acaba el problema.

La silla perjudica tu salud

Desde hace tiempo se sabe que existe una relación entre el tiempo que pasamos sentados y la obesidad. Y los que pasan más tiempo sentados tienen un mayor riesgo de padecer el conocido como síndrome metabólico, una tómbola de premios que incluye el incremento de la presión arterial, altos niveles de azúcar en sangre, una mayor acumulación de grasa y unos niveles de colesterol anormales. Lo peor es que el tiempo de silla también parece estar asociado a un mayor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y cáncer.

En un estudio se compararon adultos que pasaban menos de dos horas diarias frente al televisor con aquellos que gastaban más de cuatro horas. Se encontró que aquellos que pasaban más de cuatro horas tenían cerca de un 125% más de probabilidad de padecer un suceso asociado a enfermedades cardiovasculares tales como una angina o infarto.

El gimnasio no compensa el ordenador

Lo curioso del estudio fue que encontraron que gastar unas cuantas horas semanales en un gimnasio no afectaba el riesgo mortal del sofá.

Parece que el efecto beneficioso del movimiento puede ser profundo. Incluso pequeños esfuerzos musculares, como los requeridos para levantarse del asiento desencadenan importantes procesos metabólicos.

Lo que dicen los cardiólogos

Deborah Rohn Young, representante de la Asociación Americana del Corazón (AHA), comentó que pasamos demasiado tiempo detrás de un escritorio en la oficina o en un sofá.
“Todos los estudios indican que moverse más a lo largo del día –en adición a los treinta minutos diarios de ejercicio moderado- es importante para disminuir el riesgo de mortalidad por causas relacionadas con el corazón”

De acuerdo a la AHA, cada vez hay más evidencias de que media hora de ejercicio intenso al día no es suficiente para contrarrestar los efectos negativos de estar sentados.
“No importa cuanta actividad física realices; si eres demasiado sedentario puedes estar perjudicando a tu corazón y sistema vascular”

Para Suzanne Steinbaum, cardióloga en Lenox Hill Hospital de New York City,
“El verdadero riesgo proviene del tiempo que pasamos sentados, y no existe ningún antídoto (tal como el ejercicio) para esto”
“Vivimos en una sociedad que requiere que estemos quietos-tanto si viajamos, como si trabajamos frente a una pantalla o tenemos un tiempo de ocio. Sociológicamente nuestra productividad y diversión a menudo requiere que estemos sentados”

Vista la peligrosidad del asiento, te cuento algunas triquiñuelas que he utilizado para despegar mi trasero de la silla.

El método Pomodoro para alejarte del ordenador

El nombre del método proviene de esos temporizadores de cocina que tienen forma de cebolla o de tomate. Giras la tapa de arriba y puedes programar el tiempo de cocción de algún plato. Aparte de la cocina, podemos emplear el cronómetro en la oficina para revisar los correos, archivar las facturas…y llevar una vida más saludable.

El método fue desarrollado por Francesco Cirillo en la década de los 80. Se trata de planificar las tareas de forma que puedas terminar cada tarea en un tiempo de 25 minutos. Y cuando suena el cronómetro me levanto y voy a buscar agua, hacerme un té o lo que sea con tal de dar algunos pasos.

El método Pomodoro es una poderosa herramienta de trabajo. Los que nos la pasamos pegados al ordenador sabemos lo difícil que es concentrarte en una sola tarea cuando a cada momento te asaltan avisos de mails, whatsapp, etc. Con el cronómetro corriendo en tu contra no puedes desviar tu atención y consigues así ser más productivo.

Al final del día te sorprendería la cantidad de tareas que puedes llegas a hacer. Pero tiene un lado oscuro. Terminas estresado después de correr varias veces en contra del dichoso cronómetro.
Puedes encontrar una aplicación pomodoro para ordenador.

Hablar por el móvil mientras camino

Cada vez que recibo una llamada de móvil aprovecho para levantarme y hablar mientras camino. Y, en vez de marcar desde el teléfono fijo, procuro hacerlo desde el móvil para poder mover las piernas.

Algunos métodos que NO me han funcionado

Soy consciente de que cuando consigo concentrarme en una tarea es difícil despegarme del ordenador. Por eso me he aplicado algunos métodos un poco expeditivos para obligarme. Pero al final, quien hace la regla, hace la trampa.

No beber agua. En lugar de llenar una botella y llevármela al escritorio me propuse pasar sed y así tener que levantarme a buscar agua. El problema es que al final del día terminaba deshidratado.
Tener que ir al baño. Como lo anterior no me funcionaba, probé justo lo contrario. Me llevaba una botella grande de agua y procuraba beber todo lo que podía. Así me entrarían ganas de ir al baño y conseguiría el objetivo de levantarme. Lo único que conseguí con esto fue agrandar el tamaño de mi vejiga.

Cafeadicto. Me encanta el café. Así que llevé un hornillo eléctrico y una de esas cafeteras pequeñas de una sola taza al trabajo para hacerme un café cada vez que quisiera. En definitiva,me ponía la zanahoria del café delante para levantarme. Lo malo es que terminas con la presión arterial por las nubes y con los ojos perdidos en el techo por las noches.

La impresora a la mesa de al lado

Quizás como tu, provengo de una época donde los libros eran de papel y si faltabas un día a clase tenías que copiar lo que había escrito algún amigo en su cuaderno. Nada de Kindles ni pendrives, ni fotos con el móvil, ni clases subidas a la web.

Quizás por eso me resulta más cómoda la lectura sobre el papel. Y, quizás por eso, cuando tengo que leer algo lo envío a la impresora.
Ahora mismo tengo la impresora detrás de mi escritorio, con lo cual lo único que tengo que hacer es darme la vuelta y recoger el documento que mandé a imprimir. Y, como me olvido de levantarme, leo el papel mientras estoy sentado.

Con la impresora alejada hasta una mesa a 2 metros de distancia no me queda más remedio que levantarme a por los folios impresos. Y una vez que estoy levantado ya sigo leyendo mientras doy unos pasos por la oficina.

Si no quieres que te mate el ordenador

Si después de leer esto crees que la silla puede terminar matándote, tienes toda la razón.

No tranquilices tu conciencia pegándote un maratón después de haber estado sentado 8 horas en el trabajo. De la misma manera que comerte una ensalada no te va a compensar el daño que tengas por haber fumado media caja de cigarrillos.

En definitiva, tan solo con levantarte de la silla cada media hora puede mejorar tu salud. O, al menos, evitaás empeorarla.
Hazte un favor, si quieres llegar a viejo. Coge la impresora y ponla lejos.

Te podría salvar la vida.

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